Siempre te pasa lo mismo. Llega la última semana del mes y… “Venga, va, esta semana me hago yo la comida, que voy mal de pasta”. Y tal final te acabas arrepintiendo porque, aunque no lo quieras admitir, hay unas cuantas cosas que salvo que seas un súper pro, te acaban pasando irremediablemente. A continuación repasamos algunas de ellas…

1)  Comes el doble de lo que querías.
“¿De dónde ha salido todo ese arroz? Si sólo eché una tacita…Bueno ahora lo voy a tirar, no? Pa’ dentro”
Te pones…como el quico. Y para la próxima vez, igual! ¿O es que has marcado la tacita? Touché!

2) Repites comida toda la semana.
“Pero si vivo solo, ¿Por qué en el súper venden paquetes de un kilo de pollo?, ¿Piensan que soy un conejo y me alimento a base de zanahorias y por eso vienen 300 en la bolsa?”
Y nada! Lunes pollo a la plancha con zanahorias, martes zanahorias asadas con pollo, pollo asado con ensalada de zanahoria, crema de zanahoria con pollo crujiente… ¡Viva la variedad!

3)  O la acabas tirando.
¿Te acuerdas de aquella bandeja de pelluga de pollo que compraste en el súper la semana pasada? Claro que sí. Seguramente alguna vez te ha pasado eso de… “Ups, me he dejado una pechuguita en el paquete, me la voy a hacer para…Aaargh! Qué Asco! Apesta…NOoooo!!! Se ha caído el agüilla por la nevera!”

4)  La pasta es un bloque de hormigón
¿Dónde están  esos spaghetti al dente de cuando los saqué de la cazuela? ¿Y la salsa de tomate del pueblo? La han chupado!! Uff…les voy a echar un poco  de aceitito a ver si así pasan…

5)  El filete se te hace bola
Ternera gallega de 1ª,  18€/kg, aceite de oliva virgen extra, una parrilla incandescente, sal en escamas y al día siguiente…tieso como la mojama! Si te viera tu madre…

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