Hay momentos en la vida en los que hay que tomar decisiones importantes; como irte a vivir a otro país, elegir qué carrera estudiar, tener un hijo o hacer tu primer pedido de Wetaca. A simple vista puede parecer una decisión trivial pero para algunas personas supone un gran cambio en su vida. Pensarás que tal vez nos estamos pasando de trascendentales, pero no vamos mal encaminados.

Lo curioso es que la mayor parte de esas decisiones importantes que tomamos en la vida nos invitan a salir de la zona de confort y aventurarnos en planes que nos sacan de la cómoda rutina. Sin embargo tomar la decisión de comer con Wetaca supone todo lo contrario.  Wetaca es la zona de confort para los que dejaron su zona de confort, y aunque solo sea para la hora de comer, ¡bienvenida sea!

Además después de conocer las diversas opiniones y anécdotas que muchos de vosotros nos contáis y por propia experiencia,  hemos podido recopilar estas 10 cosas que te pasan cuando eres cliente habitual de Wetaca para que sepas que no eres el único.

1. Se te atrofian tus habilidades para la cocina, ¡si es que alguna vez las tuviste!

Aunque a veces te gusta cocinar no puedes negar que experimentar la comodidad de abrir un tupper y tener Pollo Tandoori con Humus listo para comer hace que cada vez te de más pereza cocinar en tu vida diaria y olvides tus habilidades por la falta de entrenamiento. ¡Mejor lo dejamos para el fin de semana!

2. Te hace más ilusión saber que tu pedido de Wetaca está a punto de llegar que la visita de alguno de tus amigos.

¿Y sabes qué? No debes culparte por ello. Ya lo dijo Abraham Maslow en su Teoría sobre la motivación humana, las necesidades básicas como la alimentación están antes que las necesidades sociales. Además, ¡quién necesita amigos teniendo unos Mac&Cheese en la nevera!

3. Ir al súper te parece una pérdida de tiempo.

Compadeces a toda esa pobre gente que regresa del trabajo y tiene que ir al súper a toda prisa para prepararse algo para cenar. ¿Recorrer mil pasillos para comerte un plato que además tendrás que preparar tú mismo? ¿Pero estamos locos? ¿A caso vivimos en el siglo XIX?

4. Sentirte como el asesino de un thriller de terror cuando vas a calentar tu tupper.

Aunque lo ideal es levantar un poco el film por la esquina, no puedes resistirte al momento anti stress de emprenderla a cuchillazos contra el envoltorio del tupper de turno y cometer un tuppercidio antes de meterlo al microondas. ¡No queremos saber en quién piensas cuando haces eso!

5. Tu vocabulario gastronómico se amplia hasta límites insospechados.

Nunca imaginaste que tu menú semanal iba a ser más multicultural que una Cumbre de las Naciones Unidas. En una misma semana puedes comer platos con nombres tales como Lasagne al tonno (italiano), BBQ Pulled Pork (inglés) o Cassoulet de pato (francés). ¿Y el curso de idiomas que te hemos ahorrado qué?

6. Emocionarte cuando una receta te parece que está realmente buena.

Mucho acuchillar al tupper pero en el fondo sabemos que eres muy sensible y no puedes evitar emocionarte con facilidad. Cuando has tenido un día muy duro pero pruebas nuestra Lasaña de pollo y verduras y te vuelves a reconciliar con la raza humana.

7. Dedicas el tiempo que ahorras en hacer actividades productivas.

Si incluímos como productiva una siesta de dos horas o 5 capítulos de tu serie de Netflix favorita, ¡cuestión de prioridades!

9. Las otras opciones de comida preparada te parecen de risa.

Congelados, colorantes, conservantes…Dejaste ese oscuro pasado atrás hace mucho tiempo.

10. Te quieres morir cuando se te olvida hacer el pedido antes del miércoles y te quedas sin tuppers.

Siii, ya sabemos que solo te pasó una vez y que tenías muchas cosas en la cabeza ese día. Al final lo importante es que aprendiste la lección.

¿Te sientes identificado con algunas de estas situaciones? Cuéntanos alguna cosas que solo te pase por ser cliente de Wetaca aquí abajo en comentarios o en redes sociales mencionando a @wetaca o con el hashtag #comebientodoslosdías.