
Qué comer cuando empiezas un trabajo nuevo y la rutina aún no existe
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El primer mes en un trabajo nuevo tiene algo de particular: la semana entera cambia por completo. El trayecto, el horario, los nombres que aún no recuerdas. Llegar a casa con ganas de comer algo cocinado de verdad, esas primeras semanas en que la rutina aún se está asentando.
En este post, te proponemos cinco recetas pensadas para ese momento.Son platos reales, con pocos ingredientes, que se adaptan a una persona y que no necesitan más que ganas de comer algo cocinado con criterio.
Lunes: llegas tarde porque calculaste mal el tiempo. Martes: la reunión de onboarding se alargó y comiste lo primero que encontraste cerca de la oficina. Miércoles: menú del día porque no había nada en casa. Y así.
No es que no quieras comer bien. Es que la rutina aún no existe, el supermercado no está en el camino de vuelta y la cabeza al llegar a casa la necesitas para otra cosa.
El menú del día ronda los 12-18 euros de media en Madrid. El reparto a domicilio, entre 15 y 20. No está mal de vez en cuando, pero tampoco es la única opción.

La caballa en aceite tiene una profundidad de sabor que no necesita mucho más alrededor.
El ácido del limón, el dulzor de los cherry pochados y el aceite hacen el trabajo. Una comida entre semana que sabe a algo pensado, no a lo que había.
Ingredientes (1 persona):
Paso a paso: Pon a hervir agua con sal. Mientras coge temperatura, calienta una sartén con un chorro de aceite de oliva a fuego medio y añade el ajo laminado. Antes de que se dore, incorpora los tomates cherry enteros y sube un poco el fuego. Déjalos hasta que la piel empiece a arrugarse y romperse, unos 8-10 minutos: ese momento es importante porque es cuando sueltan todo el jugo y forman la base de la salsa.
Cuando los cherry estén bien pochados, añade la caballa directamente de la lata con su aceite. Desmenúzala con un tenedor mientras la integras con el tomate. Baja el fuego y deja que todo se mezcle un par de minutos. Exprime el limón por encima y prueba de sal.
Escurre la pasta al dente y añádela a la sartén. Mezcla bien para que la pasta absorba la salsa. Si queda muy seca, añade un poco del agua de cocción. Sirve con perejil fresco picado y pimienta negra recién molida. Si tienes salsa picante a mano, un chorrito en este momento cambia el plato entero.

El secreto de esta receta está en saltear los ñoquis directamente en la sartén sin hervirlos antes. Quedan dorados por fuera y blandos por dentro, y con el pesto de aceitunas y almendras encima es otro plato.
Ingredientes (1 persona):
Paso a paso: Empieza por el pesto para que esté listo cuando los ñoquis salgan de la sartén. Pon en la licuadora las almendras, las aceitunas, la albahaca, el ajo, el parmesano y el zumo de limón. Tritura añadiendo el aceite poco a poco hasta que quede una salsa espesa pero con algo de textura, no completamente lisa.
Calienta una sartén con un chorro de aceite a fuego medio-alto y añade los ñoquis directamente del paquete. Déjalos sin tocar un par de minutos hasta que la base esté dorada, luego dales vuelta y repite. Cuando estén crujientes por fuera, baja el fuego, añade el pesto y mezcla bien para que cada ñoqui quede bien impregnado.
Pásalos al plato, coloca la burrata encima y rómpela ligeramente para que la crema se integre con el pesto. Un chorrito de aceite de oliva al final y listo.

El nombre lo dice todo. Una comida que se monta en un tarro de cristal con patata dorada, gambas al ajillo y yema que rompe encima. El truco está en cocinar las claras en la misma sartén donde han estado las gambas, para que cojan el fondo de ajo y guindilla.
Ingredientes (1 persona):
Paso a paso: Pela la patata y córtala en trozos irregulares, no demasiado finos para que queden con cuerpo. Ponlos en una sartén con aceite de oliva a fuego medio-alto y dóralos con calma, dándoles vuelta de vez en cuando, hasta que estén dorados por fuera y tiernos por dentro. Saca las patatas y resérvalas.
En esa misma sartén, con el aceite que ha quedado, añade el ajo laminado y la guindilla. En cuanto el ajo empiece a bailar, incorpora las gambas y deja que se hagan a fuego vivo durante un par de minutos, lo justo para que queden jugosas. Sácalas y resérvalas junto a las patatas.
Ahora, en ese fondo de ajo y gambas que ha quedado en la sartén, casca los huevos separando las yemas de las claras. Cocina las claras a fuego suave hasta que cuajen, sin tocarlas demasiado. Las yemas las reservas aparte, porque van arriba del todo al montar. Para montar el bote: una capa de patatas en el fondo, encima las gambas, luego las claras cuajadas. Por último, las yemas enteras. Cierra el bote o cúbrelo y agítalo con suavidad para que la yema rompa y se mezcle con todo. El resultado es cremoso, con el fondo de ajillo impregnado en cada capa.

El bacalao aplastado entre papel de horno queda tan fino que se fríe en minutos y el rebozado de panko con sésamo le da una costra que cruje de verdad. La ensalada de pepino y cherry con vinagre convierte esta receta en una comida completa.
Ingredientes (1 persona):
Paso a paso: Empieza por la ensalada para que coja un poco de reposo. Corta el pepino en rodajas finas, la cebolla roja en tiras y los cherry por la mitad. Aliña con un buen chorro de vinagre, aceite y sal, mezcla y reserva.
Seca bien los lomos de bacalao con papel de cocina: la humedad es el enemigo del rebozado. Colócalos entre dos hojas de papel de horno y aplástalos con la mano o con un rodillo hasta que queden finos como un filete. Pásalos por harina, luego por huevo batido y finalmente por el panko mezclado con las semillas de sésamo, presionando bien para que el rebozado se adhiera.
Calienta aceite generoso en una sartén a fuego medio-alto y fríe los filetes hasta que estén dorados y crujientes por ambos lados, unos 2-3 minutos por cara. Sirve con el arroz blanco y la ensalada fresca al lado.

Parece una combinación rara hasta que la pruebas. El dulzor ácido de las cerezas marinadas, la sal intensa de las anchoas y la mozzarella cremosa se mezclan de una forma que no esperas. Los picatostes caseros añaden el punto crujiente que lo convierte en un plato muy interesante.
Ingredientes (1 persona):
Para la marinada:
Para los picatostes:
Paso a paso: Deshuesa las cerezas y córtalas por la mitad. Ponlas en un bol con la cebolla cortada en tiras finas, el aceite, el vinagre y la sal. Mezcla y deja que marinen mientras preparas el resto: el tiempo que tardes en hacer los picatostes es suficiente para que las cerezas suelten sus jugos y cojan el sabor del vinagre.
Corta el pan en dados y dóralos en una sartén con el aceite a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que estén dorados y crujientes por fuera. Reserva. Corta el pepino en rodajas finas.
Monta la ensalada en el bol con las cerezas marinadas: añade el pepino, la menta y la albahaca rasgadas con la mano, y mezcla con suavidad. Coloca la mozzarella encima en trozos irregulares, dispón las anchoas por encima, añade los picatostes y termina con un chorrito de aceite de oliva.
Y si en esas primeras semanas prefieres no cocinar:
en Wetaca cocinamos cada semana platos diferentes, con ingredientes de mercado y sin conservantes, para que lleguen a tu nevera listos para calentar. Tú eliges qué quieres comer, nosotros cocinamos.
Si quieres ver qué hay disponible esta semana, echa un vistazo a nuestra carta.
Las recetas que mejor funcionan en ese contexto son las que combinan pocos ingredientes con mucho sabor: pasta con conservas de calidad, huevos con patata, verduras asadas con salsas rápidas. Con 20-40 minutos y una despensa básica ya tienes cenas decentes para varios días.
Depende de cuánto tiempo tengas y de cuánto vale ese tiempo para ti. En términos económicos, cocinar en casa cuesta entre 3 y 6 euros por plato frente a los 12-15 euros de media del menú del día. Si lo que falta es tiempo pero no quieres gastar tanto, tener algunos platos cocinados en la nevera a principios de semana ya cubre varios días sin pensar en ello.
La clave es no complicarlo. Una o dos recetas el fin de semana que aguanten varios días en la nevera ya te cubren tres o cuatro días. El resto, recetas de menos de 30 minutos como la pasta o los huevos rotos.
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